Enfermedad coronaria crónica

Cuando el mejor tratamiento no es una angioplastía

Dr. Gesiel Castillo

1/14/20263 min read

Cuando una persona recibe el diagnóstico de enfermedad coronaria, lo primero que suele pensar es en stents, angioplastías o cirugías cardíacas. Muchos pacientes llegan a consulta con miedo, convencidos de que “sí o sí” necesitarán una intervención invasiva.

Sin embargo, no todas las enfermedades coronarias requieren tratamiento intervencionista.
Existe una condición muy frecuente llamada enfermedad coronaria crónica estable, que en muchos casos puede tratarse de manera exclusivamente médica, con excelentes resultados y buena calidad de vida.

En este artículo quiero explicarte de forma clara y honesta cuándo no es necesario colocar un stent, qué significa realmente el tratamiento médico y por qué, bien indicado, puede ser la mejor estrategia para cuidar tu corazón.

¿Qué es la enfermedad coronaria crónica?

La enfermedad coronaria crónica ocurre cuando las arterias del corazón presentan estrechamientos progresivos, causados por placas de grasa y procesos inflamatorios, pero sin obstrucciones críticas ni inestabilidad aguda.

Esto significa que:

  • La arteria no está completamente tapada.

  • El flujo de sangre aún es suficiente en reposo.

  • Los síntomas suelen aparecer solo con esfuerzo o estrés.

  • No hay datos de infarto reciente ni de alto riesgo inmediato.

En estos casos, el corazón aún puede adaptarse, y nuestro objetivo como cardiólogos es reducir su trabajo y su consumo de oxígeno, evitando que la enfermedad avance rápidamente.

¿Por qué no siempre se necesita un stent o una cirugía?

Colocar un stent o realizar una cirugía de bypass no cura la enfermedad coronaria.
Estas intervenciones resuelven una obstrucción puntual, pero no detienen el proceso de base, que es la aterosclerosis.

La evidencia científica actual demuestra que, en pacientes con enfermedad coronaria crónica estable:

  • El tratamiento médico bien indicado puede controlar síntomas.

  • Reduce el riesgo de infarto.

  • Mejora la calidad de vida.

  • Y puede diferir o incluso evitar una intervención durante años.

Por eso, no intervenir también es una decisión médica, y muchas veces, la más acertada.

¿En qué consiste el tratamiento médico?

El tratamiento médico tiene un objetivo claro: disminuir el trabajo del corazón y su necesidad de oxígeno, al mismo tiempo que se frena la progresión de la enfermedad.

Generalmente incluye cinco pilares fundamentales:

1. Aspirina

La aspirina evita que las plaquetas formen coágulos sobre las placas de grasa.
Es una medida básica de prevención para reducir el riesgo de infarto.

2. Estatinas (como atorvastatina)

No solo bajan el colesterol LDL, sino que:

  • Reducen la inflamación de las arterias.

  • Estabilizan las placas para que no se rompan.

  • Disminuyen eventos cardiovasculares a largo plazo.

3. Control de la presión arterial

Bajar la presión reduce el esfuerzo que el corazón debe hacer para bombear sangre.
Menos presión = menos desgaste del músculo cardíaco.

4. Control de la frecuencia cardíaca

Medicamentos como los betabloqueantes ayudan a que el corazón lata más lento y con mayor eficiencia.
Un corazón que late menos rápido consume menos oxígeno.

5. Cambios en el estilo de vida

El tratamiento médico no funciona sin:

  • Alimentación saludable.

  • Actividad física adecuada.

  • Control del peso.

  • Manejo del estrés.

  • Abandono del tabaco.

Lo que veo en consulta todos los días

En la práctica diaria, muchos pacientes con enfermedad coronaria crónica logran:

  • Caminar sin dolor en el pecho.

  • Hacer su vida normal.

  • Evitar procedimientos invasivos durante años.

He visto casos en los que, gracias a un buen control médico, la necesidad de un stent se posterga indefinidamente, porque el paciente se mantiene estable, sin síntomas y con buen control de sus factores de riesgo.

También he visto lo contrario: personas que no siguieron el tratamiento médico, minimizaron los síntomas o abandonaron los medicamentos, y terminaron necesitando una intervención urgente.

¿Qué dice la ciencia?

Estudios como COURAGE e ISCHEMIA demostraron que, en pacientes seleccionados con enfermedad coronaria estable:

  • El tratamiento médico óptimo es tan efectivo como la angioplastía en términos de supervivencia.

  • La intervención se reserva para casos con síntomas persistentes o alto riesgo.

Esto cambió la cardiología moderna: hoy tratamos al paciente, no solo a la arteria.

Tener enfermedad coronaria crónica no significa que estés condenado a un stent o a una cirugía.
Significa que tu corazón necesita cuidado, seguimiento y un tratamiento bien estructurado.

El tratamiento médico no es una solución “más débil”, es una estrategia inteligente, científica y personalizada, que busca proteger tu corazón a largo plazo.

Como cardiólogo, mi objetivo es indicarte el tratamiento correcto en el momento correcto, evitando procedimientos innecesarios y actuando cuando realmente haga falta.

💙 Cuidar tu corazón no siempre implica intervenirlo.
A veces, implica tratarlo bien, darle descanso y acompañarlo en el tiempo